domingo, 13 de mayo de 2012

Matrimonios Homosexuales: La Perspectiva Económica

Una de las notas de la semana fue el anuncio de Obama de que estaba de acuerdo con los matrimonios homosexuales. Este es un tema muy polémico, que tiene una enorme cantidad de aristas, pero existe una económica que queiro compartir. En esta ocasión me refiero a los comentarios de Becker y Posner, dos reconocidos académicos de la Universidad de Chicago. El primero es economista y fue premio Nobel mientras que el segundo es un abogado que ha sido coautor con Becker. Su posición es "conservadora", sin embargo Posner sorprendió durante la crisis al emitir opiniones favorables al keynesianismo, lo cual provocó muchas reacciones. Ambos comparten un Blog en donde postean cada domingo y ahora lo hacen en relación a este tema de los matrimonios homosexuales. Becker ha desarrollado temas de economía familiar y ahora señala esto que me parece el nodo central de su visión
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I have argued several times previously that all “marriages” should be basically contractual arrangements between couples, whether heterosexual or homosexual. These couple-specific contracts would specify the duties of each member, including the conditions needed to terminate their arrangement, so that couples rather than laws and judges would determine the conditions under which they stay together or breakup. These contracts would be tailored to the special needs of each couple, and could even be made compulsory in order to take away any information revealed when a person asks his or her mate for a contract (see my discussion of gay marriage on 8/10/2008). If such contracted civil unions became the norm, homosexual unions would not be any different than heterosexual unions. If civil unions obtained all the rights of marriage unions, then the issue of gay “marriage” would turn only on language, although it is emotionally charged language on both sides of the debate.
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Pero aquí les dejo la opinión de Becker y de Posner

1 comentario:

Federico García Villagómez dijo...

Aunque parece un tema ocioso, en el sentido legal -como bien se dice se trata de un contrato entre civiles-, desde la perspectiva económica, es decir, de la administración doméstica, ciertamente no hay ninguna diferencia en el sentido económico de lo que hace un contrato. Sin embargo cabe mencionar que históricamente, la administración domestica no ha sido un tema de económica sino, como lo expresa Aristóteles en su libro "Política", justamente de política como base fundamental de la ciudad y de esa ciencia de gobernar. En este sentido, de acuerdo a lo que menciona, sigue la misma corriente de la escuela de Chicago en su posturas más liberales de economía, pero deja fuera la posición fundamental de la administración domestica como base de toda gobernanza que es la familia y el deber del político en relación a esta gobernanza. ¿Se debe hacer una distinción entre política y economía o son lo mismo en el sentido de administración domestica y la forma en que se debe hacer jurisprudencia al respecto? Y el impacto, a largo plazo, en el sentido de la ciencia de gobernar, de este tipo de decisiones que desde el punto de vista económico únicamente refieren a la administración doméstica, no como parte del engranaje de un gobierno y su sociedad, sino como un parte ajena a la dinámica que le sigue: la colonia, la ciudad, el municipio, el estado, etc. Así, creo que como lo hizo al criticar las teorías keynesianas, la escuela de Chicago tiende a pasar por alto las cuestiones del buen gobierno, en base a una postura conservadora de relaciones libres entre civiles. La pregunta fundamental son las repercuciones políticas a largo plazo de estas decisiones de administración doméstica en relación justamente al arte de gobernar, que es la política en sí, el orden, y el cimiento organizativo de toda sociedad con miras al progreso -no económico- sino político. ¿O es lo mismo la administración domestica y la gobernanza en una democracia? El debate de los candidatos en torno a los derechos civiles de los homosexuales es ambiguo en ese sentido, entre la diferencia de administracion domestica y política, justamente porque Aristóteles parte de la premisa de que el primer orden de toda política le corresponde a la administración domestica. Desde mi particular punto de vista, dejar al civil las decisiones en relación a la administración domestica sin tomar en cuenta el verdadero significado de la familia como base social, podría dejar a futuro un hueco que podría erosionar el propio sentido de la ciencia de gobernar -entiendase política- al largo plazo en una sociedad democrática.