miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Quién Debe Pagar en Chipre?

Mi columna, Tintero Económico, que se publica en el Universal

15 comentarios:

Gustavo Hernández dijo...

Nuestra forma de explicar la economía expiró hace 4 años. Las fallas sistémicas demuestran que las escuelas "dominantes" no tienen más validez. Tal como sucedió después de 1929, necesitamos re-estructurar y re-modelar nuestro pensamiento. ¿Hace cuánto que no preguntamos qué queremos y hacia dónde vamos? En mi opinión, vivimos un momento de transción, de crisis, de renovación.

Anónimo dijo...

La decisión del impuesto sobre el ahorro es preocupante en el sentido en que se pierde la confianza en el sistema financiero. Las reformas en este sentido son importantes, agilizar el sistema de pagos, entre otras cosas.
Lilian Medrano

Anónimo dijo...

Profesor,
Podria ofrecer en un post su opinion sobre la reforma de telecomunicaciones?

Anónimo dijo...

Considero que este tipo de conflictos en un país pequeño llevan a grandes cambios en el gobierno. Ejemplo de ello fue Islandia que tuvo grandes cambios después de que su sistema bancario cayo. Los bancos siempre tienen una posición en la gran parte de estas situaciones, pues al final hay que salvarlos por que quedarse sin bancos implica fallas más grandes en la economía.

Carlos Aranda

Anónimo dijo...

Considero que la situación que actualmente vive Chipre es muy alarmante. Las medidas de rescate del FMI internacionales parecieran ser una especie de castigo para los pequeños ahorradores chipriotas, considerando el impuesto que se les podría exigir. Será de suma importancia analizar las reacciones de la población y seguir las decisiones que acontezcan en aquellas naciones hundidas por la crisis.

Guillermo Verduzco Bustos

David Morales Ruiz dijo...

El caso de Chipre es excesivamente interesante. Un país tan pequeño tiene, normalmente, poco efecto internacional. No obstante, este acontecimiento inédito seguramente marcará la pauta en las reglas bancarias mundiales. Me parece abrumadora la antagonía de las reglas financieras: los demasiados grandes para quebrar y la colectivización de las deudas. El debate ahí está, es interesante y habrá que analizarlo. En definitiva interesante, el caso, la nota y el debate venidero.

David Morales Ruiz

Anónimo dijo...

Efectivamente la medida que se ha tomado para el caso de Chipre es bastante polémica. Me preocupa el precedente que ésta deja. Si bien, para algunos participantes puede parecer una propuesta bastante viable y, por qué no, buena; para el grueso de la población resulta una medida poco atractiva y hasta perjudicial. Si otros países siguen este ejemplo, no creo que las reacciones sociales tarden en darse y estaríamos frente a la antesala de algo (qué, no sé). Mientras tanto tendremos que mantenernos al tanto de la respuesta del pueblo de Chipre. Cambios (¿positivos? ¿negativos?) vendrán, sin duda.

Alejandra Retana Betancourt

Anónimo dijo...

Los impuestos sobre el ahorro pueden sentirse como una forma de violencia al ahorrador, pero considero que es una medida necesaria para realizar el rescate de la economía de Chipre. Como la isla está prácticamente en bancarrota lo mejor que puede hacer es aceptar las condiciones propuestas por la Unión Europea y esperar un resultado óptimo.

Jorge Capetillo

Anónimo dijo...

Lamentable que a los pequeños ahorradores les quieran cobrar el impuesto. Sólo esperamos que esto se resuelva sin que se de el fenómeno de corrida bancaria.

Jesús Elias Ruiz Granados

Anónimo dijo...

Hay que poner especial atención en lo que acontecerá en Chipre después de estas acciones. Aunque Chipre sea un país pequeño no queda de más estar al tanto de la situación que acontecerá ya que lo que ocurra podría servir como base o ejemplo para resolver conflictos futuros similares en otros paises. México no queda exento de poder contraer un problema similar.
Diana Itzel Colín Astudillo

Anónimo dijo...

La socializaciòn de las pèrdidas es un concepto que ha ido avanzando en los ùltimos años. Creo que las implicaciones de esta situaciòn van màs allà del àmbito econòmico; rayan en el debate filosòfico. Pareciera que este abuso por parte de las cùpulas econòmicas se ha convertido en denominador comùn: pràcticamente un producto del estado moderno. Se necesitan reformas estructurales, normativas y jurìdicas que aseguren que no se va a aprovechar de la poblaciòn en situaciones como la anterior.

Ivàn Oliva Jasso

Anónimo dijo...

El problema de Chipre solo es una vertiente más del problema de fondo que hemos estado viviendo desde la crisis inmobiliaria en Estados Unidos. La falta de precauciones en el sistema bancario han generado una crisis global que debería de impulsar acciones en pro de una actuación más responsable de los sistemas financieros. Lo preocupante de este caso es el impuesto a los ahorradores. Comparto la preocupación con la socialización de las pérdidas.

Carlos Aguilar H.

Anónimo dijo...

Las medidas tomadas en Chipre no sólo afectarán a los ahorros nacionales Chiprianos sino también a la inversión privada. Sin embargo este es el costo de oportunidad para poder enfrentar a la crisis por la que están atravesando.
No dudo que este efecto sea replicado en otros países más grandes tras observar qué efecto produjó en la economía de este pequeño país.
Raquel Yunoen Badillo Salas

Anónimo dijo...

Me parece muy importante el aspecto institucional ya que es quien apoya la socialización de pérdidas, es decir, esto puede repetirse en otros países ya que hay una gran institución que apoya esta decisión.
Aldo Abarca.

Anónimo dijo...

Cualquier crisis pone una situación difícil a todo mundo. Sin embargo, como en otras crisis, los ciudadanos chipriotas son los que deben poner de su bolsillo para sacar a la economía de esta depresión, aunque el porcentaje de dinero que deben "brindar" los inversionistas sea alto (leí que era entre 20 y 40%), no es suficiente para exentar del pago a las personas comunes que no tienen un gran ahorro propio.
Es de esperarse que pronto la economía de esta pequeña isla tome un mejor rumbo, por el bien de su población, por el de la Unión Europea y, en consecuencia, por el bien de la economía mundial.
Nadia Correa