domingo, 24 de abril de 2011

El Precio de la Gasolina y los Conflictos de Políticas Públicas

En el mensaje que dieron hoy los secretarios de Hacienda y del Trabajo se tocaron muchos temas que vale la pena discutir con más cuidado, pero por ahora sólo haré una reflexión sobre el tema de las gasolinas. El Secretario Cordero señaló que México es uno de los países en donde (en este momento) es más barata la gasolina. Seguro una defensa a la política de deslizamientos seguidas desde el año pasado. En realidad lo que dijo es cierto. Con los precios del petróleo por arriba de 100 dólares desde hace ya tiempo, podemos ver que en muchos mercados como Estados Unidos o en Europa, el precio de la gasolina se ha elevado a niveles muy altos, mientras que en México éste precio se ha rezagado respecto a esas referencias.


Pero este tema es un ejemplo de una serie de conflictos y contradicciones entre diversos objetivos y políticas públicas. ´Menciono sólo algunos de estos puntos.


Hay que recordar que en México, este producto es parte de monopolio vertical que detenta el Estado en este sector. La venta de gasolinas se realiza a franquicias otorgadas por el Estado y en el mercado sólo existe una marca, buena o mala.


Sabemos que el precio de este producto lo determina el gobierno e históricamente ha sido un mecanismo de "apoyo" o "subsidio". El problema es que como política social es poco efectiva ya que este subsidio es generalizado y ya se ha mostrado cómo, en el caso de automóviles particulares, termina beneficiando a ingresos medios, medios altos y altos. El tema del transporte público es otro. En este caso podría argumentarse que apoya a la población de menores recursos que utiliza este medio de transporte. El punto es saber si el subsidio es más efectivo en su forma actual, o sería mejor una trasferencia directa al consumidor. En todos caso el problema es cómo separar el precio para que el automovilista pague lo correcto y se mantenga el apoyo al transporte público sin provocar distorsiones.


Para Hacienda es un problema fiscal importante, sobre todo cuando el precio aumenta ya que el tipo de "impuesto" que grava a este producto se convierte en un "impuesto negativo" o transferencia en las condiciones de altos precios del crudo. México importa gasolinas y las paga a precio de mercado inernacional, pero tiene que venderlas al precio doméstico "administrado". En los noventas, con precios bajos del petróleo, ésta fue una fuente importante de ingresos fiscales!!!


La política actual de desliz es un intento por cerrar la brecha, pero la magnitud actual es pequeña en términos relativos. Sin embargo, aumentar el ajuste es altamente impopular, y estando cerca el 2012 pues claramente no habrá cambio en esta política. Adicionalmente, esta situación significa que una parte importante de los mayores ingresos por exportación de petróleo se cancelan por estas importaciones de gasolinas vendidas a menor´precio en el mercado doméstico.


En este esquema, el Banco de México tiene una ganancia, ya que al ser menor el precio de venta interno respecto al precio en el mercado externo y al cual se importa, el impacto sobre el índice inflacionario resulta menor respecto a lo que ocurriría si el de las gasolinas fuera un mercado "libre". Cuando Banxico señala en sus comunicados que no se observan aún traspasos en los precios internos por el alto costo de los energéticos en el mercado mundial, no necesariamente es resultado de un manejo activo de política monetaria, sino de las condiciones particulares de éste precio como ya lo he comentado.


Así las cosas, esta situación favorece a la autoridad monetaria pero no así a la fiscal. Y en términos de política social se ha demostrado que su incidencia es regresiva aunque resulta redituable en términos políticos. Es en este sentido que menciono que este tema es complejo en términos de las políticas públicas.

3 comentarios:

Gonzos dijo...

Un muy interesante tema. Reconozco que no lo había pensado con demasiado detalle pero si me ha tocado observar gente cercana que se queje del precio de las gasolinas que "sube indsicriminadamente", en ese sentido el gobierno no está haciendo una política de comunicación adecuada que informe a la población de las implicaciones del subsidio a las gasolinas. Por otro lado, también sería necesario evaluar la política energética vigente y ver que ajustes son posibles dado el contexto político actual.

Oliver dijo...

Creo que efectivamente el subsidio generalizado a la gasolina es regresivo y que en materia de transporte público sería más eficiene una transferncia directa al consumidor. Además quitar este subsidio reduciría la cantodad de vejículos privados circulando con una sola persona y permitirían mayores inversiones en transporte que buena falta hacen.

J. A. Larios dijo...

Respondiendo a su interrogante de "cómo separar el precio para que el automovilista pague lo correcto y se mantenga el apoyo al transporte público sin provocar distorsiones". Por un lado el tipo de energético que más se consume es la gasolina, y en menor medida el diesel cuyo consumo lo realizan principalmente autobuses y camiones. Esto nos indica que en realidad un incremento de la gasolina no afectaría tanto al transporte público ni al sector productivo. La mayoría del consumo lo realiza los automovilistas privados. En este sentido a quienes más les afectaría esta pérdida de impuesto negativo sería a la clase media que dentro de su sueño americano esta el de poseer un automóvil. Sin embargo, si existe un programa que desincentive el uso del auto y además ofrezcan otras opciones de transporte más económicas y eficientes, se reduciría este efecto. Además, al mejorar el sistema de transporte es posible implementar políticas publicas progresivas y que protejan a los sectores más vulnerables. Por ahora esto se ha hecho con los transportes administrados por el gobierno del DF como Metrobus, Cero emisiones o metro, pues en ellos las personas de 3a edad y discapacitados entran gratis. Pienso que se debe de hacer una reestructuración del transporte público tanto en el DF como en provincia que permita focalizar una política social efectiva relacionada con el transporte. Esto se lograría al estar mejor integrado, con mayor tecnología y con mayores prioridades que el transporte privado.